Mantos de cielo

Si tuviera los mantos bordados del cielo, tejidos del oro y la plata de la luz, Los mantos azules, oscuros y negros del cielo De la noche, de la luz y la media luz desplegaría los mantos bajo tus pies: pero siendo pobre no tengo más que mis sueños, he desplegado mis sueños bajo tus pies pisa suavemente... porque pisas mis sueños. William Butler Yeats (1865-1939), poeta, prosista y dramaturgo irlandés

De mí...para tí...de tí...para tod@s...

De Poética, de Aristóeles. Edición de de Francisco de P. Samaranch, Aguilar, 1966.

La poesía parece deber su origen, en general, a dos causas, y dos causas naturales. El imitar es connatural al hombre y se manifiesta ello desde su misma infancia —el hombre difiere precisamente de los demás animales en que es muy apto para la imitación, y es por medio de ella como adquiere sus primeros conocimientos—, y, en segundo lugar, todos los hombres experimentan placer en sus imitaciones.[...]
Al ser natural en nosotros el instinto de imitación, igual que lo son la armonía y el ritmo —ya que es evidente que los metros no son más que partes del ritmo— al comienzo los que estaban mejor dotados para ello hicieron poco a poco sus primeros progresos y nació de sus improvisaciones la poesía.

domingo, 13 de noviembre de 2011

De ti…


Rondaba la truculenta,
Desde lejos me avisada…
Tenía voz de “quien vale”;
Y en la presencia nada.

Como si sentir requiera,
Prueba radiante pulir…
Nada en el corazón,
Y te deje un sin vivir.

Gabela le envié,
de ancestros obsequiada…
cuando hiela el sentir,
Todo nos importa nada.

Embozado tras teléfono,
No certificas nada.
Pensamientos, versiones…
Aluviones de madrugada.

El tiempo va pasando,
la encuentras cara a cara…
Te rechaza por las prisas;
Cual gemir de la nada.