De Poética, de Aristóeles. Edición de de Francisco de P. Samaranch, Aguilar, 1966.
La poesía parece deber su origen, en general, a dos causas, y dos causas naturales. El imitar es connatural al hombre y se manifiesta ello desde su misma infancia —el hombre difiere precisamente de los demás animales en que es muy apto para la imitación, y es por medio de ella como adquiere sus primeros conocimientos—, y, en segundo lugar, todos los hombres experimentan placer en sus imitaciones.[...]
Al ser natural en nosotros el instinto de imitación, igual que lo son la armonía y el ritmo —ya que es evidente que los metros no son más que partes del ritmo— al comienzo los que estaban mejor dotados para ello hicieron poco a poco sus primeros progresos y nació de sus improvisaciones la poesía.
The Origin of the World (L'Origine du monde), 1866, Musée d'Orsay, Paris
The Origin of the World (L'Origine du monde), 1866, Musée d'Orsay, Paris
Cuando pasen los años, cuando pasen los años y el aire haya cavado un foso entre tu alma y la mía; cuando pasen los años y yo sólo sea un hombre que amó, un ser que se detuvo un instante frente a tus labios, un pobre hombre cansado de andar por los jardines, ¿dónde estarás tú? ¡Dónde estarás, oh hija de mis besos!
Te diría que no hay manera… Por más que lo intento Se me viene encima… Se me cierra la luz. Se me nubla la pena.
Te diría que no hay manera… De poderlo soportar bien No es que me duela… Es que me parece la repera. Y se me nubla de nuevo la pena.
Te diría que no hay manera… Pero me puede la razón La acción de no poder verte… De ser esencia en la creación. Lo reitero, se me nubla otra vez la pena.
¡Me duermo y no puedo!... Y es por eso que te diría y no puedo… Te lo repito… no hay manera…me reinicio. Porque no quiero… Y no la encuentro… lo reitero; no tengo manera. Por ello… sin más… no lo digo… Sencillamente, es que no tengo manera.